miércoles, 20 de enero de 2010

ayuda a haiti

Haití / Agencias.- Más soldados estadounidenses aterrizaron ayer en predios del Palacio Presidencial de Haití, para reforzar la seguridad en ese país, no obstante, las fuerzas norteamericanas comenzaron a arrojar alimentos desde el aire a pesar de los cuestionamientos.

La vocera del comando sur, mayor Tanya Bradsh, dijo que la Fuerza Aérea C-17 arrojó 14.500 raciones alimenticias listas para consumirse y 15.000 litros de agua en una zona segura de la capital, Puerto Príncipe.

Las autoridades militares revisan si el método es seguro para que se use en todo Haití, pese a que la pasada semana el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, dijo que los envíos por paracaídas estaban anulados porque podrían ser más dañinos que benéficos y podrían desatar enfrentamientos entre pobladores atravesados por el hambre.

Pese a la advertencia de la Organización de Naciones Unidas (ONU), de no arrojar alimentos desde el aire, militares estadounidenses, ya el domingo, descargaron paquetes desde el aire.

La medida se debió, según Estados Unidos, al aumento de la violencia en la isla, aunque su versión contradice la declaración del comandante de la operación militar estadounidense, Ken Keene, quien aseguró que ahora en Puerto Príncipe hay menos violencia que la que se registraba antes del terremoto.

Aun así, la ONU autorizó ayer el envío de 3.500 efectivos adicionales para garantizar la entrega de ayuda. Empero, esta decisión no fue vista con buenos ojos por otros gobiernos.

La distribución de la ayuda humanitaria que llegó a Haití se vio entorpecida por el inmenso “cuello de botella” o congestión que se ha presentado en el aeropuerto de la capital. Además, las vías terrestres han sido destruidas por la fuerza del terremoto y muchos caminos son intransitables.

María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta del Gobierno español, que preside la Unión Europea, se trasladó a Haití para coordinar la ayuda europea y se reunió con representantes de otros países en República Dominicana y Brasil y, tras reunirse en Puerto Príncipe con el presidente haitiano René Préval, reclamó una mejor organización de la ayuda, en especial la proveniente de Estados Unidos.

Así, Fernández de la Vega hizo una clara alusión a la situación creada por los estadounidenses en el aeropuerto, cuyas pistas están ocupadas y obstaculizan el transporte y la distribución de la asistencia enviada por otros países, algo que también motivó una queja del secretario de Estado de Cooperación de Francia, Alain Joyandet.

Desde Brasil también se levantó oposición a que Estados Unidos asuma el mando de los soldados que cumplen misiones humanitarias en Haití. El ministro de Defensa brasileño, Nelson John, una de las primeras personas que se trasladaron a territorio haitiano tras el terremoto, dijo que Brasil “no cederá voluntariamente el mando”.

En todo caso, con miles de botellas de agua y bolsas de comida Estados Unidos espera aplacar la sed y el hambre de los haitianos. Asimismo, no más de 50 paracaidistas a bordo de cuatro helicópteros que aterrizaron en los jardines del destruido Palacio Presidencial intentarán aplacar el caos y el pillaje que castigan a Puerto Príncipe.

Sin embargo, nadie se percata de que el puerto de la ciudad está destruido y de que es vital arreglarlo sin demora. De eso se olvidó la ayuda extranjera. Y en eso trabajaban ayer a toda prisa y sin mayor publicidad el capitán John Littel y el teniente Tim McCallister, marines de Estados Unidos.

La ONU autorizó el envío de 3.500 efectivos más a Puerto Príncipe.

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